martes, 23 de mayo de 2017

La felicidad en 1.4 (esto no es una reviú)

Como lo dice el título, esto no intenta ser una reviú ni nada por el estilo. Las hay a montones, , suficientes como para confundir hasta al más decidido a la hora de comprar. Tan sólo me limitaré a contar cómo fue que cayó en mis manos un Sigma 24mm f/1.4 ART, y por qué estoy muy feliz con el.

Por años estuve reacio a ir a por un lente 1.4, siendo el feliz poseedor de un 50mm f/1.8 la guita extra necesaria para disponer de un puntito y pico más de luminosidad hacía que la idea no me resultara para nada tentadora. Tomó un poco de suerte, de la buena y de la mala, para que esto cambiara.

Usé por dos años una de las míticas bestias de Nikon, el AF-S 14-24mm f/2.8, parte de eso que los yanquis, tan dados a ese tipo de definiciones, llama la "Trilogía Sagrada", 14-24, 24-70 y 70-200, todos f/2.8, todos excepcionales. Si uno está dispuesto a dejar la espalda en el proceso, con esos tres y un par de cuerpos tiene el 90% de sus necesidades fotográficas cubiertas. El 14-24 es todo lo que dicen de el, una joya con un nivel de distorsión increíblemente bajo, excepcional calidad de imagen, un kilo de peso y un elemento frontal enorme. Un objetivo increíble. Entra en escena la mala suerte. Muchos lo sabrán, Argentina está pasando por una de sus clásicas crisis económicas (de esas en las que, para convencerte de que las cosas van bien, te dicen que las cosas están mal pero vamos por el buen camino). En síntesis, decido vender el 14-24: necesito la guita.

Pero al parecer la crisis no es algo que me afecte a mi solo, me toma más de un año tener un interesado. De hecho, cuando aparece uno, como por arte de magia resulta que tengo cuatro interesados y tengo que decidir a quién venderle. Entra en escena la buena suerte: uno me ofrece un Sigma 24mm f/1.4 ART y la diferencia en billetes con la cara de Benjamin Franklin. Me tomó dos segundos decidirme.

Resulta que llevaba un tiempo pensando reducir el equipo que cargo. En una cobertura típica, llevo encima una Nikon D700, Tamron 24-70mm f/2.8, Nikon 80-200mm f/2.8, 50mm f/1.8, un SB900 y, cuando la ocasión lo amerita, la D300, el 14-24, lo que sumado a baterías extra, cargadores, la netbook y otras yerbas hacen que el bolso Domke J-2 pese más de lo que los kinesiólogos recomiendan. Así que hace un tiempo que maquinaba la idea de cambiar por un kit con dos posibilidades: 24 y 50mm fijos y el 80-200; o, cuando no necesito el alcance y la versatilidad del zoom, 24, 50 y 105mm fijos. El peso se reduce de manera drástica, y la calidad de imagen no tiene comparación.

Volviendo al punto, acepté la oferta, y en una mesa de bar vi cómo se iba el 14-24 y caía en mis manos este objetivo. No me interesa aburrir con detalles tecnicos, están todos publicados en la página de Sigma: https://www.sigmaphoto.com/24mm-f14-dg-hsm-a

Sólo diré que desde el momento en que uno lo agarra sabe que es un buen objetivo, sólido, bien construido, nada en él parece barato. Hasta el parasol encaja que da gusto. Nunca entendí por qué Nikon te vende un objetivo a usd1300 con un parasol de plástico que a los dos usos se deforma y se cae. Perdí dos de mi 80-200 antes de optar por no usarlo más con parasol.

Las pregunta son, ¿por qué 1.4? ¿Hace falta esa luminosidad en un 24mm? ¿Qué tal anda?

Son las preguntas que me hice por un tiempo (mientras pensaba qué hacer, si eventualmente estirarme a este Sigma o apuntar a un 24mm f/2.8). Respuesta corta: si y no.  No porque ciertamente se puede vivir con el 2.8, así que necesario, lo que es necesario, no podemos decir que lo sea. Y si porque si, claro, porque una vez que tenés la posibilidad de ir hasta 1.4, lo vas a hacer...


Nikon D700, Sigma 24mm f/1.4. ART – 1/100, f/1.4, iso 400

Estoy acostumbrado a trabajar con normales y teles luminosos, por lo que el tema del desenfoque no es ni novedoso ni shockeante per se, pero la posibilidad de lograr meter contexto, un montón de contexto, y al mismo tiempo eliminar el ruido de fondo es sencillamente genial.


Nikon D700, Sigma 24mm f/1.4. ART – 1/125, f/1.4, iso 3200

La foto de arriba luce al mismo tiempo cargada y limpia, con un sujeto claro. No me preocupé en ese momento por hacer una prueba, pero puedo apostar que aún en 2.8 el fondo se volvería más molesto.

Si rinde en 1.4, uno pensaría que cerrando el diafragma la performance va a ser buena, y no se equivoca, es así, simplemente excelente. La foto que sigue no había manera de hacerla sin la gente ubicada en el ángulo inferior izquierdo. Tanto la nitidez como la distorsión están más que bien.


Nikon D700, Sigma 24mm f/1.4. ART – 1/800, f/8, iso 200

Lo he tenido por poco más de dos semanas, y el lente quedó atornillado a la D700. Por si fuera poco, puesto en la D300 se transforma en un hermoso 35mm f/1.4, perfecto para fotografía callejera. De hecho, con un bolso chico, 24 y 50mm y los dos cuerpos tengo 24, 35, 50 y 75mm con apenas un poco más del peso de un sólo cuerpo y el 14-24,

Algunas fotos más, de muestra.







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